La función del hígado para el deporte

La función del hígado para el deporte

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La actividad física y la práctica del deporte son esenciales para el mantenimiento de la salud física y mental. Las evidencias científicas son innumerables; la actividad física favorece la prevención de enfermedades en personas sanas y actúa como tratamiento complementario en ciertas patologías. Por ese motivo debemos celebrar la reciente escalada de popularidad del running, y es que se calcula que dos millones y medio de personas salen a la calle a correr en nuestro país.

Si hablamos de rendimiento en el deporte, tenemos que hablar del glucógeno como fuente de energía. Al igual que un coche, el cuerpo necesita combustible para moverse y tener energía para realizar las actividades del día. La glucosa sería la gasolina, el glucógeno una forma de almacenarla -los depósitos de gasolina-, y los músculos y el hígado serían el lugar donde encontramos estos depósitos.

Los depósitos no son ilimitados y pueden agotarse. La velocidad de agotamiento dependerá de la intensidad y duración de la actividad, del nivel de aptitud física del deportista, y de la cantidad de glucógeno del que se disponía antes de comenzar la actividad.

Durante el ejercicio de alta intensidad, como es el caso der running, los depósitos de glucógeno muscular son los que suministran la mayor cantidad de energía. Si los depósitos de glucógeno muscular se agotan, y continúa el ejercicio intenso, serán los depósitos del hígado los que asumirán el papel de mantener la intensidad requerida. Si también se agotan los depósitos de glucógeno del hígado, y continuamos con la actividad intensa, descenderá el rendimiento significativamente, y será muy probable que el cuerpo pare por sensación de fatiga.

Existe evidencia de que una dieta alta en carbohidratos y la ingesta de los mismos antes y durante el ejercicio es beneficiosa: producen un aumento de las concentraciones hepáticas de glucógeno y el mantenimiento de las concentraciones de glucosa en sangre.

También es importante para los deportistas reponer las reservas de glucógeno después del ejercicio, de cara a proporcionar la energía suficiente para la siguiente sesión de entrenamiento. Se consigue a través de una dieta rica en carbohidratos (pasta, legumbres, arroz, patatas, cereales…). La mayoría de energía del cuerpo es obtenida gracias a los carbohidratos, los cuales son transformados en glucosa para poder ser usada como fuente de energía. La glucosa que no se usa, se guarda como reserva de energía en forma de glucógeno (en músculo e hígado). El excedente de glucosa que no puede ser transformado en glucógeno (cuando los depósitos están llenos) sufre una transformación molecular y se convierte en grasa.

En paralelo al incremento del número de practicantes de actividades deportivas, ha aumentado el interés por la prevención y el tratamiento de los problemas de salud asociados con el deporte y no solo de las lesiones osteomusculares y cutáneas, que son las más habituales.

La mayoría de las hepatopatías tóxicas de los deportistas están relacionadas con el consumo de anabolizantes para mejorar el rendimiento deportivo – aumentan la masa y la fuerza muscular-, a pesar de la prohibición de su uso. Pero en el  hígado sano, el ejercicio físico no produce ningún efecto perjudicial, a pesar de que reduce el flujo sanguíneo hepático.

 

Referencias

  1. Bruguera M. Hígado y deporte. Med Clin 2004;122:111-4.
  2. Pancorbo A y Pancorbo E. Actividad física en la prevención y tratamiento de la enfermedad cardiometabólica. La dosis del ejercicio cardiosaludable. Ministerio de sanidad, política social e igualdad. Gobierno de España. IMC. 2011.
  3. Ramírez Campillo, R. Utilización de Carbohidratos durante el Esfuerzo Físico. PubliCE Standard, 2007.
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